miércoles, 27 de abril de 2011

La Muerte de los poetas

Por Guillermo Vega Zaragoza

La muerte de los poetas

de Guillermo Vega Zaragoza

A propósito de la muerte de Gonzalo Rojas, un amigo que se las da de muy misántropo, escribió en su muro de Facebook algo así como: "Murió un poeta anciano y cinco mujeres jovenes decapitadas, una de 14 años". Como queriendo decir, o así lo entendí, que hay de muertes a muertes. Pues sí, es cierto. Pero no es culpa mía ni de él, aunque parezca querer acusar de insensibles o snobs a quienes les mueve más la muerte de un poeta anciano que las de cinco mujeres o cien o miles.

Las muertes provocadas por la barbarie humana, no de ahora sino de siempre, siempre serán estúpidas e inútiles. Nos disminuyen como especie supuestamente "pensante". Pero la muerte de algún artista, de un poeta, también nos disminuye un poco en tanto seres humanos. Es una voz que se apaga, una voz singular, única, que a través de la palabra busca desentrañar los misterios de alma humana. ¿Que si eso vale mucho o poco en las circunstancias actuales de nuestro país, o de nuestro mundo? No lo sé, pero es de lo poco que nos queda para aferrarnos, para no olvidar que seguimos siendo humanos, y no simples animales que se destrozan por el dinero, la droga o el poder, ésas sí, cuestiones que nos colocan por debajo de nuestros hermanos animales, porque todos ellos matan por supervivencia, nunca sin razón y con tanta saña.

En fin, resulta que con un día de diferencia murieron dos poetas. El célebre poeta chileno y una mexicana, sinaloense para más señas, Norma Bazúa. Casi desconocida en el "mundillo" literario, en los últimos meses fue rescatada por una generación de jóvenes que vieron en ella a una maestra de la poesía, comprometida sólo con su palabra, no con el poder cultural o la fama. Norma Bazúa era, ni más ni menos, una mujer que escribía poesía. Y poesía muy buena, excelente, reconocida por muchos de sus pares, incluidos Carlos Pellicer, Abigael Bohórquez y Enrique González Rojo. Y sin embargo, su notable obra poética es casi desconocida. Me llamó la atención, en cuanto me enteré de su muerte, buscar en Internet alguno de sus poemas y no encontrar ninguno. Eso sí: en decenas de periódicos se daba noticia de su fallecimiento. A eso hemos llegado: todo mundo se lamenta de la muerte de un poeta, pero en vida ni en muerte casi nadie se preocupa por leer su obra.

Conocí los poemas de Norma Bazúa por la antología 40 barcos de guerra, compilada por Adriana Tafoya y Andrés Cardo. La escuché leer algunos más en la presentación del mismo y tuve el honor de compartir con ella en una apresurada mesa de cierre de un homenaje que le organizaron apenas el mes pasado (aquí se puede leer sobre dicho homenaje). Debido a que los "compañeros" sindicalizados del GDF tenían que irse, Norma Bazúa tuvo que leer apresuradamente apenas un poema o dos. Desde luego, a los "compañeros" sindicalizados les vale madre que haya muerto Norma Bazúa, como le vale madre al 99.99% de los mexicanos. Pero a mí no: formo parte de ese 0.01% por ciento que nos sigue importando la poesía y la muerte de los poetas, aunque se nos juzgue de snobs.

Ojalá que además de llenarse la boca dando la noticia de su muerte en su página web, el INBA y el CONACULTA cumplan con su función, aunque sea tardíamente, y editen la obra completa de Norma Bazúa, que se encuentra desperdigada en ediciones de autor, independientes o universitarias de circulación restringidísima. Es lo menos que se merece esta gran poeta mexicana tan poco difundida.

Como un mínimo homenaje, reproduzco este bellísimo poema de Norma Bazúa:

Como una manera de ser mar

por Norma Bazúa

Cuando niña quise ser marinero

.....pero no había entonces mar navegable para mí

..............no había mar gobernable

Sólo un escarceo desmedido

con inundación de mis porqués

................................sobre todos los que me rodeaban

Me aficioné a las caracolas

.....................al brillo de las arenas

igual que las palabras

las supe de oro molido

Tuve que aprender a caminar su aridez litoral

........................................................su aridez literal

distinguir sus metales…

En ella hay mar de fondo........reflejándome

....................................................me decía

y me sumergía a veces en un elocuente silencio

.......................................................calma chicha

o en un desbordamiento del decir

hablando hasta por los codos

...........................por los ojos

...........................por las manos

por los pies todo un estruendo que nadie comprendía

Fue cuando empecé a bailar

Como una manera de ser mar pero sin provocar escándalo.

domingo, 24 de abril de 2011

Fallece la gran poeta Norma Bazúa

NORMA BAZÚA
(Los Mochis, 1928-Ciudad de México, 2011)

Dolorosa noticia para la poesía mexicana.

Lamentamos informarles de una dolorosa pérdida para las letras mexicanas. Este sábado 23 de abril de 2011, la gran poeta Norma Bazúa Fitch, una de las voces más singulares y profundas de la lírica nacional, a sus 82 años, falleció a las 17:30 horas, en el Hospital de Cardiología de la Ciudad de México, por una complicación cardiorrespiratoria.

Fue ingresada al hospital el pasado viernes, después de sufrir un desvanecimiento en su casa, mientras corregía la última versión de sus poemarios “Una chispa del cuerpo y ya el incendio del sueño” y “Ataúd de arena”, libros que pronto verán la luz (en coedición con las editoriales Verso Destierro, Amanuense y Poetas en Construcción).

A la poeta autora de Cómo dibujando las distancias, De ser, amor y muerte, A manera de pre-texto el mar, Boceto para un palabrario, Varo entre remedios caseros, Flor simultánea al fruto y Aprender la muerte, entre otros., se le rindió homenaje por parte de proyectos y editoriales independientes, desde el año 2010, que tuvo como sedes la Feria Internacional del Libro del Zócalo, el Museo de la Ciudad de México, la Feria Internacional de Minería, el Teatro del Pueblo, y en el que estuvo acompañada de los poetas Enrique González Rojo Arthur y Max Rojas, entre otras importantes presencias.

La fecha contemplada para la clausura de su homenaje, el próximo jueves 28 de abril en el Centro Cultural España a las 19 horas, se mantiene en pie, “para conmemorar la obra tan rica e imprescindible de una poeta valiosísima como es Norma Bazúa, y ahora más que nunca, pues los poetas raras veces son reconocidos en vida, lamentablemente, según comentó el editor y poeta, Santos Velázquez.

En el portal de internet “Poesía en Sinaloa (Literatura en Latinoamérica)”, la maestra Norma Bazúa, ocupa el segundo lugar de los poetas más conocidos de su generación en el estado, sólo después de Jaime Labastida, y actualmente el Instituto Sinaloense de Cultura, prepara una antología con obra escogida de Norma Bazúa, edición que estará a cargo de la también poeta Ernestina Yépiz.

Ana Norma Bazúa Fitch nació en Los Mochis, Sinaloa, en 1928. En 1976 le otorgaron la Flor Natural de Guasave, y en 1986 fue finalista del Concurso Internacional Carmen Conde, España, y fue merecedora del premio JOMAR. Fue incluida en múltiples antologías, entre ellas, Las divinas mutantes, Diccionario biobibliográfico de escritores de México (1920-1970), 40 Barcos de Guerra y La semilla desnuda (Poesía Viva. 90 poetas, 90 poemas), 2010. El Homenaje Nacional por sus 82 años fue organizado por la Editorial Verso Destierro, Poetas en Construcción, Centro Cultural España, Amanuense, el Encuentro Nacional de Poetas y Narradores Max Rojas, Sapiencia y Metáfora (hoja de poesía).

Sobre su obra escribieron poetas ahora ya clásicos de nuestras letras. Carlos Pellicer en 1960 dijo sobre ella: “Norma Bazúa abre su ventana para que escuchemos su voz, dentro y fuera de su casa y sepamos de sus sueños, de su amor, de sus sufrimientos, de su ternura engarzados en el oro más puro de la palabra”.

Y el poeta sonorense Abigael Bohórquez: “Norma sabe qué es lo que está haciendo, hace lo que se necesita hacer y la salvan ya su constancia, su temple, su carácter, su tenacidad, su pleno conocimiento de que lo que está realizando es el mismo nacimiento del mundo”.

En 1975, Luis Rius, poeta y ensayista español, escribió: “Estas canciones de amor nos producen, al lector, al oyente, una especie de asombro luminoso….palabras que han sido capaces de revelarnos una verdad a tal grado profunda, son palabras que cuentan al mismo tiempo que cantan… Palabras poéticamente consumadas”.

Para la poeta y ensayista Aurora Marya Saavedra: “Lo especulativo y lo formalista, no tienen cabida dentro del espectro creativo de Norma, poeta existencial y esencial, en quien se guarda una infinita pasión por la belleza… dictada por una inteligencia amplia y disciplinada que es la suya”.

Y recientemente en la Feria Internacional del Libro en el Zócalo capitalino, en la apertura de su homenaje, el poeta y filósofo Enrique González Rojo Arthur dijo sobre ella: “Norma es una de las principales plumas poéticas del país. Como suele ocurrir por estos litorales con artistas que han cuidado su independencia como la niña de sus ojos, no ha sido suficiente leída, ni publicada, ni puesta en el conspicuo lugar que le pertenece. Las cosas, sin embargo, tendrán que cambiar, ya que la importancia de su producción, la pujanza de su numen y el dominio de un palabrario que ya no es un mero boceto, exigen de manera imperiosa que el círculo de sus lectores se amplíe drásticamente y que los críticos vuelvan los ojos hacia un manantial en que un lirismo exaltado pero al mismo tiempo ceñido irrumpe a borbotones”.

El cuerpo de la poeta Norma Bazúa será trasladado a Los Velatorios del ISSSTE, avenida San Fernando 517, delegación Tlalpan, y será velado a partir de hoy a las 13 horas. Su entierro, abierto a conocidos y lectores de su poesía, el lunes 25 de abril, a las 11 horas, en el Cementerio de Tarango. Metro Barranca del muerto, subiendo por avenida Centenario.

También se llevará a cabo un homenaje póstumo el jueves 28 de abril a las 19 horas en la Terraza del Centro Cultural España, en donde poetas, escritores, editores, amigos y público en general, la despedirán. Los comentarios estarán a cargo de Enrique González Rojo, Porfirio García Trejo, Andrés Cisneros de la Cruz, Ernestina Yépiz, Guadalupe Lizalde, Yolanda Ortega Rizo y Marivilia Carrasco Bazúa (hija de la poeta). Habrá lectura de su poesía.

Contacto con Marivilia Carrasco Bazúa. 5660-7876. Celular. 044 55 54 07 08 79

Editorial Verso Destierro versodestierro@gmail.com

lunes, 7 de febrero de 2011

234 años de poesía en el museo de la Ciudad



Max Rojas: Lo amante es lo terriblemente cruel/que no hay manera de entenderlo.

Norma Bazúa: Con qué jugar a hacernos de palabras.

Enrique González Rojo: El poeta sabe que las palabras/ montan guardia sobre las cosas.

El día viernes 14 de enero de 2011, a las 17:00 horas, dentro del marco del 1er. Festival de Nuevos Públicos, en el Museo de la Ciudad de México, transformado para esta ocasión, en un confortable y amplio espacio cultural, ubicado en Pino Suárez No. 30, Centro Histórico, se celebraron 234 años de poesía con la presentación de los poetas Max Rojas, Norma Bazúa y Enrique González Rojo bajo el auspicio de la Editorial Verso destierro y la moderación de Adriana Tafoya.

Los poetas citados recibieron un homenaje y reconocimiento como representantes de una generación que contribuye con su experiencia y práctica de la poesía a mantener activa la tradición literaria mexicana, además de establecer una postura solidaria y abierta con las nuevas generaciones de poetas. Cada uno de estos magistrales poetas leyeron fragmentos de sus obras a un auditorio de cien personas que festejaron y aplaudieron su poesía.



Max Rojas, con una profunda, potente y mesurada voz grave, leyó entre otros, un texto poético sobre el amor, oráculo que en sus palabras devela sabiduría, inteligencia, intuición y experiencia y pertenece a su libro Sobre cuerpos y esferas. (Cuerpos dos):

Amor/conocimiento de lo endeble,/luz mechada/-indescifrable,/sueño siempre al borde de quebrarse/por lo frágil,/por lo etéreo.

Certeza/pero asombro de que leve no se rompa,/soporte amor/aunque en pequeñas dosis,/no borrascas/o furias que se acercan ladrillando/como un terrible vendaval hospitalario.

Tacto,/presentimiento de lo hundible,/lo fugaz,/lo que se va y nos deja mordisqueando lunas que tiritan/o espantos que se asoman al espejo/como un saber que intuye,/que olfatea,/que palpa cada paso pero cae/sin salvación posible.

Saber sobre los cuerpos o, más bien,/intuirlos,/andar a ciegas lo invisible,/entrar en la hojarasca dejada por la bruma,/penetrarla,/hendir el cuerpo amado en el sosiego de la noche,/salir a flote, luego, y absorberlo,/volver a ser siendo en débil equilibrio,/en duda permanente/en riesgo de ruptura,/en inminente construcción de los derrumbes,/los desastres que llegan de improviso/desde lo endeble del amor/-y arrasan,/elevan hecatombes o fracturas demasiado grandes./Amor es fragilidad llevada a los extremos,/conocimiento/(o no-conocimiento, una intuición que parece/que se acerca, pero no, se queda lejos/siempre), un pre-sentido etéreo,/nebuloso,/razón de fuga o miedo,/de silencio,/a veces, de muchísimo silencio,/de maneras de entenderse con la noche/o no entenderse con la noche/pero tampoco con el día,/no entender, simplemente,/perderse en los profundos laberintos/de lo extraño,/la rareza que se instala/y no hay modo de moverla.

Amor es como una extrañación de todo,/Lo hendible no puede conocerse/porque lo que huye no es sino abstracción/ que se olfatea o presiente/la palpación de un hueco,/lo asombroso que es que un cuerpo/esté tan cerca de uno/este tan cerca de uno/y permanezca//-pero lejos/y se convierta en soledad diluida,/sombra amontonada que, al mismo tiempo,/permanece y huye,/se va pero se queda.

Fragilidad extrema de lo endeble./Amor puebla los huecos pero, después,/despuebla lo llenado,/induce al crecimiento del vacío,/permite arder los cuerpos ardorosos/pero, también enfriarlos,/carne o hielo,/tentación que quema o congela,/duda en que se zozobra de un modo arduo/(la intuición no siempre intuye lo correcto,/se equivoca con frecuencia),en realidad, conocimiento escaso del amor/o nulo.

Lo amante es lo terriblemente cruel/que no hay manera de entenderlo,/lo bellísimo,/lo fugaz que es inasible por corpóreo/(tan titubeante lo corpóreo y su conciencia estremecida por la duda).

Mujer que duda,/ que se sacia entre las dudas que el amor plantea/como esqueleto frágil que duda entre volver/a lo carnoso o mantener su condición frágil esqueleto,/suspenso en tiempo frágil,/que se quiebra o suena a que se quiebra/pero sigue en su oficio temporal/royendo cosas, corroyendo objetos,/materiales varios/mecanismos que mueven artilugios,/cuerpos que se van, desaforados, en busca de su sombra,/ Conciencia de lo escuálido pero feroz/ del tiempo,/de lo infinito en repliegue a lo finito/que se angosta,/reduce su tamaño hasta ser nada,/lo repleto recientemente estructurado/que pierde su estructura en forma rápida, amor que se convierte en desamor/y frío.

Conocimiento que no conoce nada,/que divaga/y se funde en lo confuso del espíritu,/se escabulle a su objeto y se pierde en conjeturas,/ama pero no sabe por qué ama o para qué se ama,/cómo y a quién ama/tampoco por qué no ama/o cómo perderse en el amor/o cómo encontrarse,/ cómo volver al sí después de estar salido,/ser afuera,/ regresar adentro,/libre/o preso,/vacío pero colmado,/en la plena ignorancia de no saber amar pero querer amar y ser amado/ o amar y no ser correspondido,/establecerse en el naufragio/y ser naufragio,/cuerpo ahogado en la frialdad que abunda en los espejos,/desgarrón constante o suavidad que se desgarra/abruptamente,/luz ansiosa que se apaga/por no saber en donde colocar el fuego.

Amor,/ conocimiento de lo endeble,/ de lo frágil,/ fondo bajo el dominio de una forma inmaculada/ que fue y quedó en cuerpo como la concreción de ser/lo meramente sido, lo inestable/como una vieja construcción que acaba/por venirse abajo.

(Amor es levedad bajo un montón de ruinas.)



Norma Bazúa, con afabilidad, relató: “en mi juventud cifré mucho de mi preocupación en lo que es la palabra y el diálogo, por lo que elegí para leer poemas de mi libro Boceto para un palabrario, un libro que pretendo volver a publicar”, expresó que en ese libro depositó mucho de su vocación pero, prácticamente pasó a la historia, a las bodegas. Compartió algunos poemas lúdicos respecto a la creación literaria:

Cada momento advierto que te tengo apalabrada.

Cada momento advierto que te tengo apalabrada/para un intento de irnos de la mano hasta la voz/-vocalizada-con que pretendo el canto/contra el vociferío el vocinfierno/tengo el vocinglero anuncio de las luces.//Estos momentos son/aún los perdidos para decir o desdecir los órdenes geométricos/que juntas hemos de nombrar-lo único que justifica mi temporal destino/vaciado en moldes para galletas de estrellas/de bestiezuelas planas/de flores retorcidas de pastillaje./Con qué jugar a hacernos de palabras/acompañadas de un buen té/y una bandeja nueva./Qué ha de ser el tablero convenido.

¡Cállate la boca maldita hablantina!

Hablo cuando no escribo/Por esto le digo siempre a la palabra/en privado con mucha discreción/ ¡Cállate la boca maldita hablantina!

No se asombre de luz cuando la suelto de la mano.

Mi querida doña Barba Azul/señora de horca y cuchillo/de castillos y mazmorras/de oscuridades y cadenas/yo a usted la respeto./aunque con frecuencia la agarre del cinturón de castidad/la tire por la ventana de la torre mayor/para que se pasee extramuros/conozca el lodo y las lombrices/y uno que otro dolor de paridora de soles//Para que no se asombre de luz/cuando la suelto de la mano.”




Enrique González Rojo leyó enérgicamente, los poemas Románticos, Poeta y campesino, Elefante y Sentidos, de su libro Poeta en la ventana, transcribo el poema Romántico, un poema con una gran belleza, que resplandece por su sentido crítico y profunda honestidad, aplicados a si mismo, y el poema Poeta y campesino que habla sobre la génesis de la poesía:

Romántico.

Los poetas románticos que sobreviven/ usan cuatro instrumentos:/un frasco de tinta/ una pluma/una hoja de papel/ y un pañuelo,/ el uso del pañuelo es así:/lloran constantemente sobre de él/ (como desconsolada nube),/ lo exprimen,/ hasta hacer un charco,/el cual meten en un pequeño frasco transparente,/ luego mojan la pluma en el frasco de tinta/y se lanzan a su faena:/ envolver lugares comunes/con papel celofán/o esperar que el plenilunio/se coloque en forma de corazón/ a la mitad del cielo.// Sacan multitud de adjetivos / a pastar en la página./Echan mano de la onomatopeya/para que sus gemidos/ puedan escucharse./Son patéticos./Escriben con muchas admiraciones/como si quisieran ponerles centinelas/a su cursilería./Dan lástima/ pero, como los envidio/cuando siento en mi pecho palpitando,/la inmarcesible huella que dejó/cierto episodio/ y mis palabras se hayan arrumbadas en el último rincón de un silencio/ inteligente, superior y frío.

Poeta y campesino.

La semilla es una promesa,/un ahora preñado,/un “espérate un poco,/no comas ansias: ya vendrá/el día en que se despliegue y haga mundo/esa pizca apretada de futuro”.//El campesino la toma en la palma de su mano,/la manosea,/la recorre de lado a lado/(como quien escudriña el mecanismo de un portento),/la arroja al surco,/a la gleba que se mueve con redondeces de madre,/le construye un útero de polvo,/y valiéndose de la sólida/argumentación del agua/convence a la tierra hacerse lodo./La semilla corre a germinar/a gritarse espiga,/a decir su nombre cuando el sol/hace añicos la tela de azabache./El poeta sabe que las palabras/ montan guardia sobre las cosas./Qué cada vocablo huele a diferente/terrón de tierra./Decir “la palabra es una simiente”/no es una metáfora,/sino el lastre de una realidad de todo globo./El poeta agarra con la mano una palabra/como mosca al vuelo./La guarda en la bolsa de su blusa./La paladea/La arroja a la página en blanco,/la riega de miradas/y se hinca de rodillas a la espera/de que la inspiración rinda sus frutos./Bajo un cielo tachonado de luces/y bajo los auspicios/de una turbamulta de ángeles/que alocadamente/se transforman en viento/el campesino ve/el poema dorado de su espiga/y el poeta/la espiga musical de su poema,/y se saben hermanados,/por el hágase la luz humilde/que brota de la punta de sus dedos.

En la presentación, se exhibió el cuadro 7.8 grados en la escala de Mercaly. Agosto de 1990. Oleo sobre tela, de 120 x 100 cms., del pintor Felipe Gaytán

Al concluir el evento, Cristina Freyre, directora del Museo de la Ciudad de México, entregó a los extraordinarios poetas un reconocimiento y el público los despidió con una cerrada ovación.

Emotiva y espléndida presentación del poemario Aprender la muerte de la Maestra Norma Bazúa.

La maestra Norma Bazúa y el poeta Santos Velázquez

Por: Graciela Roque

Este sábado 18 de diciembre de 2010, a las 16:00 horas, en el Espacio Cultural La Karakola, ubicado en la Plaza Villa de Madrid 7, Glorieta de Cibeles, Col. Roma, se manifestaron los poetas Santos Velázquez, Dolores Castro, representada a través de Maribilia Carrasco, hija de Norma Bazúa, la poeta Norma Bazúa y el editor Andrés Cisneros de la Cruz, para presentar el poemario Aprender la muerte bajo la moderación de la poeta y editora Adriana Tafoya.

La Presentación del poemario Aprender la muerte, celebrada sobre un escenario natural formado por un prominente jardín, se constituyó en un evento memorable donde confluyeron la crítica literaria, la poesía, la narración poética, la música, el vino y los alimentos. Cuarenta espectadores ubicados en mesas de madera, al aire libre, conocieron y aplaudieron la riqueza de la poesía y la prosa de la Maestra Norma Bazúa.

4: 30 p.m. Andrés Cisneros de la Cruz anunció, cómo preámbulo a la presentación del poemario, “para que vayan ajustando los oídos” a la cantante Margarita Chacón y sus guitarristas, Antonio y Enrique Chacón, sobrinos de la poeta Norma Bazúa, quienes interpretaron las melodías Agua marina y La Paulina, y compartieron breves anécdotas sobre sus raíces juchitecas, pasado lírico y convivencia familiar con la autora.

Andrés Cisneros explicó que el Homenaje Nacional a la poeta, lo rinden tres trincheras diferentes: el Grupo Amanuense, taller de Dolores Castro, Los poetas en construcción y la editorial Verso Destierro, presentó a la poeta Norma Bazúa y al poeta Santos Velázquez que pertenece a ambos talleres y ha publicado Para que algo se salve, El olvido de las cosas, Luz de evocaciones, El idilio de la inercia y Los desamparados, entre otros.



Francis Mestries durante la presentación del poemario.

El poeta Santos Velázquez expresó sobre el libro Aprender la muerte:

Me ha sorprendido por su tamaño tan pequeño y su gran interior, es un libro muy bello, pensé que lo iba a leer muy rápido y no; es un libro que hay que leer dos o tres veces.

Aprender la muerte es mucho más que un bello registro entre lo que percibimos y lo que sólo podemos intuir, algo misterioso flota en el libro, nos atrapa y emociona al grado de no poner en tela de juicio la luz de lo cotidiano, rayo que nos alcanza y revela un mundo eterno, Norma Bazúa logra en esta odisea hacernos sentir que es nuestra, que es uno el que vive esta singular experiencia, se siente de manera muy íntima cuando dice de haber nacido en primavera/sería árbol/un nidal con zenzontlera;/canto perdurable y sin rencor entre el follaje.

Al leer su obra en otros libros puedo asegurar que es a partir de su intención de usar un lenguaje sencillo como consigue la poeta alcanzar los altos registros de la poesía, como el agua real nos estremece con sus palabras que bien sabe no son de su propiedad sino, más bien, un bien común, aún y cuando ella hace que parezcan nuevas, que no conocíamos su verdadero sentido.

Al hablar del ser que más conoce, es decir de ella misma, nos define a todos, a través de la luz de su emoción no desbocada pero, única. En su obra se percibe el desprendimiento, la dadiva, suena claro el deseo de ser en el no ser, esa intimidad de verse reflejada en todo lo que nos rodea, en lo que alcanzamos a percibir y en lo que no pero, allí está:

Saldremos ilesos si aprendemos la muerte- dice Norma Bazúa y le creo, cito- Completa el alma entre los oleajes del retorno/cargada con lo que no arrasó/el mar de los olvidos.

Poeta que conoce la vida, su íntima trascendencia, sabe como lo dice del cordón oculto bajo sombras prenatales, Aprender la muerte es un poemario que nos lleva a conocer lo que en verdad somos, sentir nuestra presencia en el mundo desde el instante mismo de nuestra concepción y más allá de la misma, ir después de uno mismo de lo que no habrá de perderse y que nos llenará de asombro, cito:

La gestación duró diez meses/se negaba a abandonar el vientre materno/pero en busca del calor en el aire/deja de ser pez descubre el frío…

La vida es siempre una sorpresa pero, también una bitácora que necesita ser salvada dice Norma, ella sabe, intuye esa secreta relación entre lo que se ha nombrado vida y muerte, una no puede ser sin la otra, este libro nos descubre su presencia y afinidad de una manera magistral, sólo un pez que siente su osadía puede fluir en medio de estos dos mares … pez que viene de una madre desconcertada/…/y un padre vulnerable a su alegría fue la sexta de los diez/entre dos muertes/…/Le pusieron un nombre como ley:/ para cumplir sin remedio palabras claras, así es nuestra poeta, oficiante de un lenguaje oculto pero, claro.

Nacida casi al fin de la flor sin pétalos/ …/sin fuego en el aroma/Sólo estruendo de polen en la voz.

Confieso que su obra me sorprendió en el camino, leí su propuesta de epitafio que aún me desconcierta y emociona, hoy la conozco más al Aprender la muerte, sé más de sus sombras en donde no se abriga ningún mal, ni maleza, tenía ganas de hablarle, sentir en su voz la intimidad de sus palabras, agradezco a la vida y a la muerte este registro que hoy me hace conocerla, unir estas ideas que surgieron de las suyas, imágenes que son de luz alterna, fiebre sin terminal, chispa perenne/…/ eterno parto de aire en el ahogo/ gota de luz perdida en el perfil de la llama.

Ella ha sabido definirse como poeta, ha convertido el dolor para que los hambrientos lo coman, sabe del diario acontecer de la vida y de la muerte, de ese mismo tronco enraizado sin brotes, sin hojas, en la luz de lo cotidiano ha sabido ampliar su mirada para volverla eterna, cito:

Eres sólo ahora acontecer diario/suceso común/tronco seco enraizado/ sin brotes sin hojas//Por esto siquiera debieras quejarte.// Pero sólo dices que la mentira es como el insomnio:/Un ámbar roto a donde no puedes engarzar certezas/ni embonar pedazos de verdad para formar vitrales.//Y aceptas sentencia afirmativa/aunque de transparencia mutilada/ por donde miras ya sin asombro aquella culpa.//La perdiste temprano en ese bosque de cafetos./Al caminar sin rumbo entre sombras/entre cascarales/del fruto ya salvado.

Sí, nos encontramos ante una verdadera poeta, ella conoce su voz, habla con el alma de esa voz, por eso sólo le pide a Dios que le acerque paciencia/ para separar el grano de la paja, vuelvo a citar:

Que afinque las ruedas del molino/para moler harina para una última hornada/del pan que esperan tus dolientes/para iniciar el Réquiem.

/…/Nada dejas pendiente amiga mía,/como si sólo esperaras el maretazo,/el golpe final sobre tu ataúd entre el agua…

En Aprender la muerte se intuye la salida del espacio que todos conocemos, que la ciencia se ha empeñado en descubrir, uno se abandona al oleaje agitado, para entrar a otro naufragio y esperar a ser salvado, la poeta conoce la muerte, la acepta en sus códigos verdaderos, en los más intuitivos. Ella espera trazar estelas, caminos sobre el mar, antes de ahogarse desea que el amor humano detenga la catástrofe y reconstruya lo que nos quede después del cataclismo, cito:

Sólo a Él puedo pedirle que me traiga una ola verde/un sunami personal que guardo entre miedos infantiles/ para que arrase con esta agua violenta de mis ríos/este goteo vergonzoso de un viejo amor entre recuerdos viejos.

Aprender la muerte es una verdadera propuesta íntima el grito de dolor sale ileso entre tanta agua oscura, cito:

Para tanto garabato nocturno,/no me quedaba entonces/ más refugio que dibujar un árbol/y entre su hojarasca/hacer perdedizo todo mi arrebato.

Próxima al adiós Norma Bazúa ha querido escribir su testamento en que el dolor le pida cuentas atrasadas y nos dice:

Porque la vida es a veces sólo reflejo,/reflujo para seguir/ olvídense del espejo apéguense a la piedra/y amen estas paredes/llenas de hiedra que brota con el aire húmedo//Respiren ahora entre esta plenitud/de hojarasca que los protege en la penumbra/para que perduren pegados a la piedra/ y se acostumbren a ese otro frío, ese otro calor.

La poeta conoce la unión entre la vida y la muerte, su voz es tan real que transforma nuestra definición de realidad y dice:

Porque vivir a veces sólo determina vida/quédense cotidianos ampóllense las manos/armonicen con el quehacer diario.//Pero enciendan su luz mientras/ les dure el mundo.

Ese es el legado de Aprender la muerte, reinventar la vida, llevar un registro más cercano, más íntimo para aminorar los pasos fallidos como ella dice porque algo se nos perdona y empezamos a ser reconocidos.

Dice Norma Bazúa, vuelvo a citar:

Lo que di ha estado entre mis brazos redondos y álgidos/lo que dejo me lo dejaron antes.

Ella sabe, intuye que todos somos uno solo, dueños de todo lo que nos rodea. Compartimos distintas experiencias pero, una sola en su conjunto.

Aprender la muerte es el hallazgo último para empezar a ser, enfrentar el caos y salir ilesos, para entender la luz de una casa más amplia, Aprender la muerte es transformarnos todos, empezar a vibrar en un solo registro desde la más mínima de nuestras limitaciones hasta la más desconocida de nuestras libertades, encontrar en lo divino la más amplia justificación de lo que somos, gracias Maestra Norma Bazúa por enseñarnos a Aprender la muerte.

El poeta Santos Velázquez recibió un fuerte aplauso del público.


Andrés Cardo, Maribilia Carrasco, la maestra Norma Bazúa, el poeta Santos Velázquez

La poeta Dolores Castro escribió sobre el libro de Aprender la muerte:

Acto seguido, Maribilia informó que la maestra Dolores Castro, formadora y tallerista de muchos escritores mexicanos, no pudo asistir pero, escribió:

La obra poética de Norma Bazúa es un monumento a la vocación, al trabajo constante por descubrir que hay detrás de lo que brilla o lo que ensombrece la hermosa vida, ¿qué hacer ante la muerte, ir contra ella a dentelladas, defenderse con puños, con uñas ante sus embates y encontrar un luminoso cauce vital, no de final feliz sino de resplandor final?

Norma Bazúa, alta, fuerte, dentro de su altura sinaloense y su fortaleza vital, inteligente, sensible, presenta esta vez, sumándose a sus múltiples y hermosos libros anteriores, para destacarse como excelente, éste de la Editorial Verso Destierro, Colección Inteligente, titulado Aprender la muerte.

El tema de la muerte tan abordado en la poesía ¿cómo puede presentarse para que sea original, significativo, en fin para que produzca el pensar, imaginar y sentir que se le exige a un poema? puede presentarse de manera valiente o será fuga inútil del desamparo frente a los miedos al entrar solos en aprendizajes de la muerte.

Esta iniciación esta primicia/estará alerta abierta a los asombros//Como un perro manso, echado sobre el quicio de la puerta que le han confiado.

Aprender el viaje con Norma Bazúa es nacer:

La vida nace del doblez de la caricia,/ balbucea vida desde el primer respiro/cuando pez tuvo agallas/ para ocupar el vientre de una paridora/con oficio marino.

Aprender la muerte con Norma Bazúa es aprehender un viaje desde el seno materno, aventurarse por el presente, por su lejana infancia y por la ternura, el pasado y la nostalgia:

De haber nacido en primavera/ sería árbol un nidal con cenzontlera/canto perdurable y sin rencor…

Y en otra parte de este poemario

Nacida casi al fin de la flor/era un centro generatriz/sin pétalos sin fuego en el aroma.//Sólo estruendo de polen en la voz/ y un corazón vorticilaba sangre/ para agitar banderas.

Poema a poema, crece su poética biográfica con imágenes esenciales dotadas de gran fuerza:

Si bien sobre ella crecen sombras/todavía no abriga ningún mal,/ni maleza/y les juro que de su corazón frágil/tengo pruebas contrarias/a pesar de todas sus nostalgias.

Norma expresa también y con gran fuerza su experiencia íntima del dolor:

Dejaste que a tu alma le hicieran/ en medio del pecho/lo que le hicieron/-le mutilaron asombros con segueta de diente fino-

El dolor que hasta lo invencible vence mediante su fortaleza inexpugnable que le permite dirigirse a Dios:

Se llevará tu suerte en esa barca/ entre oleajes agitados,/ los del agua mayor.//Hasta la orilla donde el naufragio te espera://En todas las playas estará Dios/para perdonarte el caos en el que te debatías.//Adonde pagaste grano a grano tu destino de arena.

Aprender la muerte no tiene un solo verso en sus poemas que carezca de imágenes poderosas, de ritmo interno consecuente con lo que se expresa. Aprender la muerte no es un desahogo, es una poderosa reflexión sobre la vida, un río de palabras siempre significativas, de palabras que como decía Neruda, se sientan como reinitas en la frase, palabras exactas, amadas por la autora, recogidas en tantas experiencias de escribir, de leer, de sentir, imaginar y pensar mediante las herramientas del lenguaje, palabras que se convierten en materia de la propia vida:

Porque la vida esa veces sólo reflejo,/reflujo para seguir/ olvídense del espejo apéguense a la piedra/y amen estas paredes/llenas de hiedra que brota con el aire húmedo//Respiren ahora entre esta plenitud/de hojarasca que los protege en la penumbra.

Norma nació en 1928, en los Mochis Sinaloa y escribe hoy y publica este libro no sólo con todas las características de la poesía de hoy sino como joven entre los jóvenes, Norma tiene una larga experiencia de vida y poesía, se advierte en esta hermosa edición de Aprender la muerte, va una felicitación para los jóvenes de Verso Destierro, por este libro hermoso también en su edición.

La concurrencia celebró la presentación.

Andrés Cisneros expresó el gusto de Verso Destierro por unirse a este homenaje a la Maestra Norma Bazúa, desde la juventud temporal que ha trascendido y que ahora es otro tipo de joven que convive con jóvenes poetas.

La poeta Norma Bazúa comentó mientras seleccionaba su lectura “las presentaciones han sido tan ricas en citas que yo creo que con mi voz ni lo van a disfrutar, por favor, perdónenme, creo que escribo mejor de lo que hablo”, sin embargo, accedió amablemente y leyó los poemas: Porque primero vivimos, En cordón oculto, La vida nace del doblez de una caricia, Por llanos pequeños, De pronto me veo aquí, Porque el llanto lo borra todo, Apéguense a la piedra y a petición de Andrés Cisneros, Porque la vida es a veces sólo reflejo dejando a la audiencia, un claro y luminoso mensaje de vida:

Porque la vida es a veces solo reflejo

reflujo para seguir

olvídense del espejo

apéguense a la piedra

y amen estas paredes

llenas de hiedra que brota con el aire húmedo.

Respiren ahora entre esta plenitud

de hojarasca que los protege en la penumbra

para que perduren pegados a la piedra

y se acostumbren a ese otro frío

ese otro calor

Porque vivir a veces sólo determina vida

quédense cotidianos

ampóllense las manos

armonicen con el quehacer diario.

Pero enciendan su luz mientras

les dure el mundo.

Posteriormente, Maribilia leyó un relato de la poeta Norma Bazúa sobre un pasaje de su infancia:

El cura de la parroquia mas cercana al pie de la sierra bajaría ese fin de semana, la catequización había durado algo así como un mes de rezos intensivos acorde para memorizar Padres Nuestros que estás en los cielos, tú cuidas las vacas y yo los becerros, Aves Marías de piña, melón o de sandía cada quien su vasito de sangría, junto a la secuencia de la misa, el rosario cantado, el rosario con letanía, ora pronobis, ora por mi y él que te salve será Serafín, el rosario de muertos a hora y en la hora pies de cachora, porque persignarnos ya sabíamos, después de ensayarlo cada noche antes de confiar los sueños al ángel de la guarda, todos los niños de cinco o seis años estábamos preparados.

El mío tenía el único cuello marinero, era el único vestido blanco que tenía con él había capitaneado un largo viaje por el Pacífico del estrecho de Magallanes al paso de Bering y enfrente hasta la casa de los Martínez, hasta la casa de los Pérez, enfrente de la Plazuela, hasta regresar a la esquina redonda de mi casa, a donde había estado la bomba de gasolina, lo había dejado como para asolearlo cuatro días, había dicho la lavandera.

Ahora sería la capitana del ejercito de las comulgantes, en orden por estaturas hasta el altar improvisado en la casa de las catequistas, las señoritas costureras María Blanca y María del Pilar, María Blanca está cubierta de pilares de oro y plata romperemos un pilar para ver a María Blanca devotas de Cristo crucificado el patrón del pueblo decían ellas, las viejas beatas decía mi padre, las quedadas decíamos los niños, antes de la santificación que les dará la comunión porque todo va a ser distinto después decían ellas, allí mismo sería el desayuno de chocolate con pastel, de tamalitos dulces de primera comunión y palomitas de jamoncillo de almendra, frutitas de jamoncillo de leche y borreguitos blancos de alfajor.

Todo se vino abajo, del cielo a la tierra, entró corriendo a la Iglesia alguien que gritaba: “a la nieta de Pancho Velázquez le picó un escorpión”, todo el batallón de comulgantes todavía con el rosario de bebelama y florecitas de San Juan entre las manos, la acompañamos al camposanto, antes de que el sol calentara hasta la sección de los angelitos, allí se entierran los que mueren niños y van directamente al cielo sin pasar por el purgatorio, dijo mi madre.

Yo prefiero morirme como la refresquera, como la capitana de los matachines del día de la Santa Cruz, lo dije en voz alta en pleno sepelio y que me entierren con música y que me acompañen al camposanto todos los hombres que me hayan querido, ante el disgusto que veo salir por los ojos de mi madre, rectifico, bueno que me tiren al mar como los marineros pero, con música quiero que toque la tambora cuando me muera, me quiero llevar la música al fondo del mar, al cielo por si allá no hay.

Esta narración de Maribilia se confirmó como una lectura sumamente emotiva que el público ovacionó vivamente.



5:30 p.m. Margarita, Enrique y Antonio Chacón deleitaron nuevamente a la audiencia con las canciones Son Guiri de Eustaquio Jiménez Girón y La petenera. La Editorial Verso Destierro ofreció un delicioso vino tinto y Maribilia, unos ricos bocadillos de la región del sur. Los asistentes alborozados con esta fiesta brindaron un gran aplauso a la poeta Norma Bazúa, a los participantes y organizadores.

jueves, 13 de enero de 2011

Selección de poemas

De Como dibujando las distancias (IPN, 1986)

Distancias bemoles

(fragmento)

Mi padre me dijo

Lo que tienes realmente hermoso

son el pelo y los dientes

Pobrecita hija mía

bastante desprotegida naciste

Dejadita de la mano de Dios

Cuando me di regalada al amor

porque no creí que dones tan escasitos

valdrían gran cosa

me acariciabas el pelo

como a perro faldero recién bañado

Y los dientes

no me los viste nunca

porque a caballo regalado…

Ahora comprendo tu obsesión preciosista

por las yeguas de pura raza

y las perras de caza mayor.


De Boceto para un palabrario (Difocur, 1989)

Allegro Minucioso

58

I

Estás allí belleza

evidencia para mis ojos interiores

tanto

que puedo oír las curvas del color

vibrando entre mis manos conmovidas

La ternura me hace desbordar la reclusión

hasta lanzarte al aire

al paraíso donde se puebla la memoria de

complejos oleajes

escalas conjuntadas me aniegan en torrente de luz

en marejada copiosa bajo mis párpados

haciéndome decir

desdiciéndome la torpeza carnal

con que pretendo amar el arco iris

recogido cuidadosamente en su caja de listones

para dejarse ver sólo después de lluvia afortunada.

II

Algo alcanza mi alma en su vivienda

aposentada en toda dimensión en todo espacio

lluvia medida tormenta rayo flamígero

sacados de la olla mágica de la vivencia

entre hervores de emoción sin medida

esperando que la razón acceda

a permutar limosnas y dádivas por oros y diamantes

El peso de lo cotidiano no encuentra su acomodo de sal

su insipiencia de amargos

pero la punta del habla jala el cordón del lenguaje

hasta decir todo a mi alma de artífice cansado

martillos constantes arrullan el sueño de los ilusos

los malmedidos pasos del aliento sin chispa

pero no sobreviven solos belleza

a pesar de esta carne que no soporta ya

el ataúd de ternura por los labios.



Del libro A manera de pre-texto el mar (UAM, 1989)

Rasero del aire

XIX

“…hija de océanida

arrepentida de su designio…”

Las voces me ataban a ese puerto de peñascos bárbaros

vides y raíces por esas tierras

me amarraban brazos que querían ser alas

pies que ensayaban huellas nuevas

ojos que asediaban luces de horizontes

racimos por la lengua

con su sabor de cosecha

con sus costumbres de vendimias

añejez de uvas para guardar en alacenas

Huésped extraño

…el recién bienamado

el venido de lejos

el descalzo sobre el agua

el de horizontes marinos

el del bello sino para mi rapto de locura

trajo hasta mi oído ecos de torres trasoceánicas

predestinaciones

Con mi sabiduría lo hice invulnerable a cualquier hierro

a cualquier fuego

preparé el bebedizo para adormecer al dragón

fui su custodia y el triunfo fue suyo

yo su presea otorgada por mi consentimiento

Me arrancanqué las raíces a mortajas ajenas

de propia mano me arranqué el corazón

sujeto por los mandatos de mi padre

el hacedor de la historia

con sangre me desdije de atavismos

de voces

de heredades

¡Ah, el hermano mi par desde la misma concha

el primer bienamado descabezado por mis artilugios!

Ahora ellos

… los que nos fueron prestados

para que tuviéramos a quiénes enseñar los caminos

a quiénes dar la mano

sin pedir correspondencia de huellas digitales

Los depositarios de lo que después vendrá

la prueba de la semilla regalada al futuro

el bordón cultivado para la vejez

¿Cómo dejarlos?

… desvalidos sin los aceros de mi pecho

para que remuevan solos la memoria perdida

mantengan el fuego sin respuesta del hogar encendido

rescaten la conciencia de esta mano sin asidera

Hija de oceánida

he querido morir desangrada para detener el designio

desbordar ese mar trasvenado por mis entrañas

antes de cobrarme con sangre de mi sangre

…cuentan ahora sólo mis hombros sin soporte

sólo mi cintura sin brazos

mi vientre sin brama

Quise morir por mandato divino

por espada escogida

… sólo el rencor desmedido enmareja mi corazón

el odio al abandono

a las esperas sin regresos

Mirando el horizonte más allá de las escolleras

oyendo el golpe de las aguas

no recobré nunca los mares que se fueron

los tiempos sin retorno

los marzos y los junios los mejores del año

se me diluyeron como estrellas que caen

sin destreza para el cumplimiento del deseo

…sin fortuna para el anhelo lanzado a la decisión del aire

a la petición del milagro

ante la arena de amarga profecía

Tengo los brazos del alma mutilados

… el rencor ronda los muñones como mosca zumbona

el estrépito por los senderos de la razón

sin orden el sonido

sin impulso mis manos para hacer música en el arpa

y que los pájaros acudan al responso

Cuando los pechos desde el espíritu caen

sin capacidad para las embestidas

nada valen los lamentos

… las lloranderas exaltando el dolor

sólo escandalizan al coro

—por él conocerá el mundo el testimonio de los hechos—

¿Qué hacer con la certeza del abandono la nostalgia del pasado

la remembranza de lo efímero que ya creías imperecedero?

Respóndanme

a mí que quise morir por el filo de tu espada

¿De dónde la convicción para la calma

el nervio contra la adversidad?

No te acerques sabiduría con tu frialdad de razón pura

…déjame aquí anegada

llorando agua de sal por mí sin gracia

por mi palidez de la desangrada en el naufragio

por mi alcurnia de la desposeída de movimiento

por mi reinado de soledades como arenas

Quítame a los hijos del camino

…que no hollen sus huellas las mías que ya me reposan en el olvido

que no maten mis rencores el brillo de sus ojos

no permitas a mis garras destrozar sus latidos

Déjame aquí removiendo rescoldos

para sacar las brazas de este mar inconsciente de fuego

con mis propias manos.